„Habana, la contradictoria“ o „Cuba, la zona gris“

En primer lugar: llegué muy bien, estoy muy contenta de estar aquí, la Habana sobrepasó mis expectativas y mi papá y yo ya nos hemos tomado uno que otro Mojito sobre los techos de la ciudad.

Los primeros momentos de mi viaje ya han estado llenos de estas contradicciones que trae consigo la vida en y con Cuba. Muchas veces sus habitantes se mueven en el borde de (o mucho más allá de) la ley. Una vida conforme con la ley es prácticamente imposible, dados la cantidad de reglas ineptas para la vida diaria, los sueldos bajos y las raciones de comida que provee el estado por persona.

El vuelo y sus personajes

En el aeropuerto conocimos un señor mayor con un sombrero negro – parecía haber salido directamente del mundo cliché del Buena Vista Social Club. El había estado visitando su hija mayor en el barrio berlines de Zehlendorf. Allá se entretuvo mayormente – en falta de cualquier conocimiento del idioma alemán – con largas caminatas hasta la estación del lago Wannsee o con pequeños paseos en bicicleta. Al darnos cuenta que los dos íbamos hasta la Habana, nos prometíamos que nos ayudáramos durante la escala en Madrid. Su hija y mi amiga colombiana María, quienes nos despedían desde la fila del check-in, me recordaban tenerlo en cuenta, ya que sería la primera vez que iba a volar solo. Con el también converse sobre la mayor flexibilidad de los nuevos reglamentos de viaje para los cubanos. Desafortunadamente estuvimos sentados bastante alejados dentro del avión.

Letzte Verabschiedung am Flughafen... Danke nochmal fuer die Begleitung bis zum Schluss!
Última despedida en el aeropuerto. Gracias otra vez por la compañía hasta el final!

De todas maneras me tocó con unos vecinos de asiento muy amables: una pareja de Sachsen-Anhalt, que se habían comprado un viaje de paquete a Mallorca. Para el vuelo de 3 horas Ibería no ofrecía ni bebida ni comida gratis – ni un vaso de agua. La solución la previeron mis vecinos de asiento, que se habían preparado loncheras para la estadía de escala en Madrid, las cuales compartieron solidariamente conmigo.

Durante el trayecto largo hasta la Habana, conocí a varios otros pasajeros que o eran cubanos o extranjeros que tenían algo que ver con Cuba. Así habían dos señores de sesenta años que se habían conocido en las islas canarias. Uno era originalmente de Cuba, pero vive en España desde hace 16 años. Ahora vino a enseñarle la isla a su amigo. Un encuentro especialmente interesante hubo con un cubano que vive en Hamburgo y la Habana a la vez. El se gana la vida llevando en cada vuelo maletas llenas de productos que después vende más caro en el país destinatario. Para Cuba lleva mayormente antigüedades y ropa, las que luego vende a los turistas (irónicamente alemanes en su mayoría) en Habana con ganancias considerables. Para eso lleva cada vez más equipaje de lo que sería permitido para una sola persona. Para que funcione necesita entonces personas en cada vuelo quienes están dispuestos a pasar una o más maletas por la aduana. Para la vuelta necesita personas que solo habían estado en Cuba poco tiempo o que idealmente son cubanos, para que puedan llevar tabaco a Alemania. Para esto les paga cierta „participación en beneficios“, por ejemplo 80 pesos. Durante el vuelo con mucha tranquilidad se les acercaba a diferentes personas, según le parecían el grupo destinatario ideal para los respectivos productos.

La llegada

En el aeropuerto ya me estaban esperando mi papá y un viejo amigo con un taxista. El taxista había vivido unos 12 años en Barcelona pero volvió a Cuba ahora por la crisis en España. En Cuba quiere abrir un negocio, probablemente und Pizzeria. Hasta entonces va manejando Taxi. Por supuesto que era uno de estos cruceros maravillosamente anacronistas que correspondía al cliché de Cuba! El fuerte olor a gasolina y la retumbante manera de conducción también hacían que este primer viaje fuera algo especial.

“Huele a Panama”
Mis primeros pensamientos fueron las grandes similitudes con Panamá – el olor, el paisaje, hasta los edificios y las calles. Se volvió algo surreal cuando entramos a la Habana. Aunque ya era de noche, había mucho movimiento en las calles. Los habitantes (y turistas con camaras de refléx) caminaban tranquilamente en la oscuridad, aunque no se veía la policia por ningún lado.

De Panamá no estoy acostumbrada para nada que sea posible moverse tan libremente en la oscuridad. Esto todavía menos cuando se trata de una ciudad tan grande como la Habana, de tamaño comparable con la Ciudad de Panamá.

En el fondo no era ni tan sorprendente, considerando que Cuba tiene una de las tasas de criminalidad más bajas del mundo. Aún así me parecía chocante la imagen y tuve que reprimir el impulso de gritarles a los turistas por la ventana que los iban a atracar así.

Familie am Malecòn

Los primeros pasos en la Habana

La siguiente mañana fui a un supermercado que me recordaba mucho de los documentales de la Alemania socialista: escasas muestras de productos y poca o ninguna variedad de marcas. En seguida me tropecé con la próxima contradicción. Solo se podía pagar en CUC. Se trata de la moneda convertible de Cuba, que es reservada para los extranjeros, quienes la tienen que cambiar por las monedas „duras“ de sus países. Sin embargo, yo parecía ser
la única extranjera ahí, los demás se veían como cubanos del vecindario. Como cubano teóricamente solo se consiguen CUC en el contacto con turistas o mediante el envío de familiares en el extranjero . Cuando pregunté, me dijeron que sobre todo en el centro de Habana ya es poco común pagar en moneda que no sea CUC. El peso cubano solo se aceptara en pocos lugares.
La fisonomía de la ciudad y sobre todo de la Habana Vieja son marcados por edificios restaurados de maravilla al lado de viviendas deteriorándose. Pero la orientación hacía el turismo no solo se muestra en estas restauraciones costosas: las calles están llenas de ofertas para turistas. Desde guías turísticos, libros o una gran variedad de productos para los fans de Che Guevara – había de todo. Cada par de metros nos preguntan si queremos un viaje en carruaje, un taxi, un restaurante, un concierto o un tour guiado por la ciudad. El diálogo más marcado hasta ahora: ¿Bicicleta? – No, gracias. ¿Taxi? – No, gracias. ¿Avión pa‘ que se vayan?

Havanna2

Al mismo tiempo, parece que no exista internet para la casa ni otros periódicos más allá de los que saca el partido. Los turistas pueden acceder al internet en los hoteles por 10 CUC (unos 8€) por hora. Sin embargo, la conexión muchas veces es tan lenta que demora dos minutos en cargar una sola página.

En uno de los hoteles conocimos a un señor cubano, que había vivido como interprete en la Alemania socialista y que hablaba muy bien el alemán. Desde entonces ha escrito un libro sobre sus experiencias con la ayuda de un diputado del partido alemán „La izquierda“. También ha tenido ya varias lecturas en Alemania.

Estaba muy interesado en la situación política en Alemania. Me hizo muchas preguntas acerca de mi opinión sobre Angela Merkel, Grecia, Peer Steinbrück (candidato de canciller de los socialdemócratas), el partido pirata y las razones por la xenofóbia elevada en las nuevas provincias alemanas.

En frente del hotel nos compró uno de los periódicos estatales con fotos supuestamente actuales de Fidel Castro. Según el periódico, éste se había encontrado con el „Ex-Vicepresidente“ venezolano y luego de una larga conversación se habían dejado fotografiar en el jardín del prestigioso Hotel Nacional.

Las fotos, en las que Fidel Castro se ve cargando un periódico del día anterior, parecen ser auténticos. Sin embargo, en la calle también se escuchaban rumores, como el de que su hermano menor a veces le reemplazaba como modelo de foto.

Leonel Cala Fuentes

En todo este tiempo hemos conversado con cubanos sobre política. Como antes había leído en varios artículos que los cubanos no hablarán de política por miedo de represiones, había tenido miedo de que eso no fuera posible, pero no se confirmo. Los temas principales son por supuesto las nuevas leyes migratorias, pero también el estado de salud de Fidel y los cambios (positivos) realizados por Raúl Castro… Stay tuned!

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