Che en el horizonte

Después de una breve excursión al mundo diplomático, me fui a Santa Clara. Es un poco más provincial que la Habana, pero super interesante y agradable.

Mis primeras impresiones fueron grupos grandes de peregrinos de Che Guevara, muchos estudiantes y muchos taxis colectivos de caballos. De ida me fui en el tren nocturno, aunque mucha gente me había avisado en contra de ello (o tal vez precisamente por eso)… otra experiencia más!

La estadía en Santa Claro en si fue muy dominada por el Che, pero más allá de los monumentos también tuve muchos encuentros muy agradables.

Ahora estoy de vuelta a la Habana, planeando mi última semana antes de irme para Panamá!

Una impresión diferente aún – una noche en la Habana de los diplomáticos extranjeros

El lunes me encontré con un amigo de María con acento, también conocida (al lector atento) como la comentadora juiciosa „Angel de Lluvia“. Al momento este amigo trabaja en la embajada alemana en Cuba, después de que estuvo estacionado varios años en Berlín. A su pedido le había traído varias botellas de una salsa especial desde Alemania que le entregué en esta ocasión.

Por coincidencia también tenían fechado para esta ocasión una comida de cumpleaños de un colega de la embajada. Estuvieron también presentes la amiga (profesora de español), la esposa cubana (oncóloga) y el chófer (!) del cumpleañero. El chófer anteriormente había trabajado unos 12 años con la policía local en el departamento de lucha contra drogas.

Así se nos hizo una noche muy larga con muchas anécdotas de Cuba, Alemania y las diferentes estaciones de la vida diplomática.

Antes de eso me habían dado un paseito por la urbanización lujosa en donde residen extranjeros, sobre todo los empleados de las diferentes embajadas y empresas. Hasta había una playa artificial de 200m!

Originalmente, este área se había construido como sede de retiro para altos militares. Pero luego se descubrió el potencial que había para generar divisas, alquilando los apartamentos a extranjeros solventes.

La comida era muy rica y sorprendentemente barata. Puede ser que esto se debe a que el restaurante es reservado para habitantes de la urbanización y miembros del „Club Havana“. Tal vez también lo está subvencionando el estado.

Las damas de la ronda planearon una visita de la Feria de Industria de la ExpoCuba, para los que habían recibido invitaciones (por la embajada, según las entendía). Me invitaron a que las acompañara.

En el museo de arte de la Habana

El martes me fui con una de ellas al „Museo de las Bellas Artes“ en la Habana Vieja. El museo dispone de una colección impresionante de pintores españoles, flamencos, holandeses, alemanes, italianos, ingleses y franceses de las diferentes épocas. Además de eso había una sección con estatuas y jarrones romanos y etruscos.

Me impresionó mucho el buen estado tanto de las obras como del edificio en sí. Me impresionó aun más porque el Museo de la Revolución no estaba en un estado muy bueno. Parece que el arte se evuala más que le representación “clásica” de la “Revolución”.

En el museo de bellas artes no era permitido tomar fotos (sin pagar extra), pero logré tomar algunas instantáneas con el celular para darles una impresión. También me sorprendieron los cuadros de los pintores ingleses que no había tenido muy presentes hasta ahora. Lamentablemente nuestros planes para ir a la Feria se cancelaron inesperadamente, así que decidí irme a Santa Clara esta misma noche.

 Santa Clara

Un conocido cubano quería irse ese mismo día. A pesar de las numerosas advertencias vehementes con historias horrisonantes sobre los viajes terribles con el tren, decidí ir en tren también. Así nos fuimos a las 9.21 en punto (!) al viaje de 200km a Santa Clara.

De precaución habíamos comprado los boletos ya en la tarde . Al principio nos habían dicho en la taquilla que no había más asientos libres. Un “Pero mira mi amor, ella paga en divisas” logró cambiar esta información rápidamente. Sin embargo, le dijo al solicitante cubano que como eso era „asiento especial para extranjeros“ tal vez no habrá asiento para el entonces. Después de volver a contar todos los boletos vendidos, si le dio chance para que el viajara también – justo al lado mio. Nada de „asientos especiales para extranjeros“ entonces!

La calidad de los asientos variaba un poco de apartado a apartado. Aunque no nos tocó con los más lujuriosos – con reposabrazos y acolchados para el cuello – tampoco nos tocó con los peores que eran de madera en angulo recto. Los asientos de nosotros estaban un poco alcochados, parecidos a los asientos del metro o del bus.

El precio es igual para todos (los cubanos) y muy barato – 10 Pesos. Esto es lo que hay que pagar para un solo trayecto en un taxi colectivo en la Habana! Sin embargo, el mismo asiento para mi valía 10 CUC, o sea casi 10 Euros.

En el mismo apartado estaban dos muchachas adolescentes. De una vez empezaron a intercambiar música por Bluetooth conmigo. Luego se entretenían escuchando música con sus celulares o dormían.

Yo también pude dormir bien de cierto modo – enrollada o diagonal en el asiento con la almohadita que había traído. A lo de las dos de la mañana se subió un horda de jóvenes ya bastante tomados. La próxima hora se comunicaban entre gritos y nos impedían el sueño a todos. Me sentí vieja.

Pero luego se calmaron y el tren seguía moviéndose lentamente de pueblito a pueblito. A las cinco y media llegamos a nuestro destino después de siete horas de viaje. Afortunadamente para nosotros, el alojamiento quedaba a pocos metros de la estación de tren.

Tur de turista a lo largo de las estaciones del Che

El día siguiente nos fuimos temprano a visitar el „Monumento del tren blindado“ con un museo al lado. El monumento es dedicado al ataque decisivo de las fuerzas revolucionarias al militar del dictador Batista. En el lugar donde está el monumento ahora, ellos descarrilaron un tren en el que venían militares con armas y munición. Antes de que llegara el tren, levantaron los carriles. Cuando pasó, además le tiraron cócteles del Molotov – en botellas de video de Canada Dry y Coca Cola.

Con este ataque pudieron apoderarse de/ liberar a Santa Clara. Muchos dicen que este fue el comienzo del fracaso final del militar. La misión fue dirigida y planeada mayormente por el mismo Che. Por eso Santa Clara se ha vuelta LA ciudad de Che Guevera, aunque éste no nació ni murió en ella.

Nuestra segunda estación fue un monumento en la colina más alta de la ciudad. Allá los guerrilleros se habían posicionado por razones estratégicas para tener vista amplia y poder atacar de repente. De verdad se tenía una vista impresionante desde allá arriba a todo el área y la ciudad misma.

Allá llegamos a conocer un señor que parecía muy amable. Nos contó que caminaba hasta allá arriba frecuentemente porque lo habían operado recientemente. También nos contó que tenía un amigo alemán y algunas cosas más así. Entonces mencionó la palabra „tabaco“ por primera vez. Deberíamos de haber cortado la conversación ahí mismo, porque después de eso siguió estrictamente según el plan (de venta): nos dijo que trabajaba en control de calidad de una fábrica de tabaco que no está abierto para turistas (que no era cierto, como supimos después). Además decía que le generaba ganancias de miles de euros a su amigo alemán porque le mandaba cajas de Coibas.

Las cajas muy sorprendentemente las tenía a mano unos diez minutos después y nos las abrió en pleno sol del mediodía. Más allá de que la caja en si no era fabricada muy buena, los mismo cigarros ya mostraban señales de mojo y hasta una manchita verde. Le prometimos que lo ibamos pensar y por fin nos soltaba.

Mi conocido cubano se sentía hasta insultado porque incluso le había dicho al señor que el también conocía gente en la Habana que trabajaban en las fábricas de tabaco y que vendían falsificaciones o cajas empacadas aparte. De que lo haya agarrado por tonto después de ese detalle, le dolía visiblemente. Eso como una pequeña excursión sobre las diferentes conversaciones de venta o caridad en las que me encuentro frecuentemente acá.

Bajando de la colina nos encontramos con una prima que vivía con su hijo y el novio vasco. Ellos se habían conocido por Internet hace nueve meses y ahora se veían por primera vez. El es mayor (le calculo unos 65 años) y tenía una apariencia sumamente descuidada y un poco rara en general. Ella parecía muy enamorada/cegada (todavía), pero esperamos que pronto se quite los lentes rosados. Probablemente juega un rol también la perspectiva de una vida estable en España – aunque sea inconscientemente.

El día siguiente visitamos el monumento inmenso del Che con el adyacente museo del Che – y mausoleo del Che! Para allá nos fuimos en uno de los taxis colectivos de caballo y caminamos la última parte del camino hasta la cima del monte.

Casi al mismo tiempo llegó una tanda de turistas alemanes de los que la mayoría concordaba con el cliché de „izquierdista de la vieja escuela“. Quedé especialmente fascinada de un señor mayor con el cabello largo y una colita gris que se quedó contemplativo ante del pilar central del monumento. Después de eso se fue a hacer fotos de unos „pioneros“ que estaban sentados en la sombra. En seguida se puso a intercambiar algunas palabras con ellos y les acariciaba la cabeza de manera paternalista-seudosolidaria. Yo observaba todo por la lente de mi cámara y me entretenía muy bien.

Abajo en el mausoleo se guardan los huesos de los guerrilleros que cayeron en Bolivia. Allá está encendida una „flama eterna“ que fue encendida por el mismo Fidel. Fue realmente impactante (aunque no tanto como había imaginado), hallarme tan cerca de los huesos del Che.

El museo al lado de verdad valió la pena. Habían gráficos con textos y fotos de las diferentes etapas en la vida del Che. Fueron complementadas de vitrinas con cartas originales y muchos objetos de la vida diaria del Che.

En comparación con el museo de la Revolución fue mucho más moderno y bien mantenido. En el museo de la Revolución en muchas partes se iban deshaciendo las fachadas, los tableros de texto estaban amarillados y en general la información fue poco comprimida. Sin embargo, lo que tenían en común los dos museos, era el alto nivel de visualización. Aunque no hallé tan especial la tijera de uñas del Che en Bolivia, igual fue interesante de cierta manera, tener en frente estos originales.

La vida real en Santa Clara

En la noche me fui con un conocido gay de Santa Clara a una discoteca que se llama El Mejunje. Era una discoteca muy urbana en una ruina en la que cada sábado toma lugar un show de travestis. Aunque era viernes, el bar estaba poblado por travestis a partir de las once de la noche.

En general el público era muy diverso. Habían „chicas finas“, emos, afros y rastas, raperos y rockeros. Un pequeño extracto de la playlist: El Rookie – Sigue bailando, Destinys Child – Survivor, remixes de Deep House, Rammstein – Du Hast, luego una transición fluída hacía Guns’n’Roses – Sweet Child of Mine y Jennifer Lopez con Pitbull.

Después me llevo a la casa en moto – yay.

El sábado entero me lo pasé esperando en la estación de trenes con mi conocido cubano. Hubo un accidente en el este del pais y como solamente existe un solo carril, el tren para la Habana se atrasó por unas increíbles 15 horas.

Al esperar nos hicimos amigos de un señor de 71 años con su hija. Ellos ya estaban esperando desde las cuatro de la tarde del día anterior y prácticamente no habían dormido nada. Igual estaban de muy buen humor y así pasamos el día contándonos historias y bromas. El señor hasta recitaba poemas y canciones que había escrito el mismo. 7

La hija era psicóloga y tenía unos 40 años. Ella me preguntó por mi opinión sobre diferentes cosas como la situación en Venezuela. Con ella hablé largos ratos sobre Cuba, el socialismo y la democracia dominada por las corporaciones grandes en el hemisferio occidental. Tanto ella como la señora al lado que también estaba esperando, hablaron muy positivo de los logros de „La Revolución“. Unisono declararon que no sentían ningún deseo de irse de Cuba. Una situación muy curiosa se dio cuando ella se fue por un rato a su casa para bañarse y comer algo (se había anunciado entonces que el tren se iba a las seis de la tarde). Yo estaba sentada entre su papá y otro señor mayor. De repente los empezaron a discutir muy seriamente sobre la distribución de roles entre hombre y mujer. Mientras que el señor de 71 año opinaba que la mujer era un ser frágil como una flor que había que proteger y a la había que arreglar todo, el otro decía que la mujer no debería depender tanto del hombre y que siempre habría aquellos y aquellas. Yo solo me recostaba en el banco y disfrutaba ser testigo se semejante diálogo tan interesante.

Cuando ya se acercaba la despedida, me dieron su dirección y una invitación eterna a su casa. Nos despedimos con muchas palabras y abrazos. En total fue un día muy largo al aire libre. Sentí que aprendí muchísimo más de lo que hubiera aprendido haciendo más actividades turísticas en Santa Clara. En la noche me invitó a cenar la prima de mi conocido (con el novio vasco).

El día siguiente volví a la Habana también – en un taxi colectivo con tres otros cubanos. Dos de ellos desde hace mucho tiempo en Costa Rica y la otra en Ecuador. Todos tienen la ciudadanía de los respectivos países. Se ganan la vida volando de aquí para allá importando productos como ropa o repuestos de carros a Cuba. Durante el viaje hablaban sobre las mejores ofertas de vuelos y programas de viajeros frecuentes, normas de importación y precios de ciertos productos. Existen muchos cubanos así como ellos que llevan mucho tiempo viviendo en el extranjero. Según ellos, la gran novedad de las nuevas leyes migratorias consiste en que ya no se necesita invitación para salir del país.

Ahora estoy disfrutando mis últimos días acá en la Habana… el martes ya me voy para Panamá!

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