Una pequeña retrospectiva a Cuba

Como ya lo mencioné en „Cielo Rojo sobre la Habana“, quería esperar hasta el fin del viaje para llegar a conclusiones sobre la situación política. Todos los días había aprendido algo nuevo que me hacía cuestionar mis impresiones anteriores. En fin me fui con más preguntas que respuestas. Por eso no quiero presumir poder sacar una conclusión final. Aquí va el intento de resumir todos estos pensamientos y contradicciones que dieron vueltas en mi cabeza.

Primero un par de proposiciones (siempre basadas en mis experiencias subjetivas):

  • Es verdad que casi todos los cubanos con los que he conversado, se han mostrado muy descontentos con el sistema.
  • Es verdad que casi todos los cubanos con los que he conversado defendieron los muchos logros de „la Revolución“.
  • Es verdad que mucha gente tiene familia en el extranjero (diáspora cubana), sobre todo en los EE.UU y que ellos les mandan plata a Cuba.
  • Es verdad que son sobre todo los jóvenes que ser quieren ir del país.
  • Es verdad que la nueva ley de migración teóricamente permite la salida del país sin permiso especial.
  • Es verdad que la mayoría de los cubanos no puede pagar los costos de un viaje así (pasaporte, vuelo etc.).
  • Es verdad que una salida exitosa también depende de que si los países de destino le dan la visa.
  • Es verdad que los „profesionales“ (médicos, profesores, abogados etc.) aún tienen que esperar para poder salir.
  • Es verdad que he visto muy poco personas con ropa vieja o rota (mucho menos que en cualquier otro país).
  • Es verdad que los derechos fundamentales en cuanto a la libertad de prensa y de movida todavía son fuertemente limitados.
  • Es verdad que derechos fundamentales en cuanto a educación, salud, participación en la vida cultural y seguridad son realizados bastante bien y mejor que en muchos otros países.
  • Es verdad que en Cuba existe algo como diferencias de clases – mansiones y casas rudimentarias, carros nuevos y bicicletas viejas etc.
  • Es verdad que muchos cubanos (sobre todo jóvenes) llevan suéteres con la imagen de Che Guevara.
  • Es verdad que la mayoría de los cubanos con los que he conversado (independientemente de su profesión u origen) parecían de un nivel alto de conciencia y educación.
  • Es verdad que la oferta cultural es muy diversa y abierto para todo el mundo.
  • Es verdad que a primera vez los cubanos parecen tener mucha alegría de vivir.
  • Es verdad que detrás de esta fachada alegre, muchas veces existen cinismo y una desesperanza muy profunda.

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„Todo menos retroceder al capitalismo“

En fin todo queda en el clásico „Si, pero…“, que se ha ido diferenciando mientras iba conociendo más y más. Aun cuando muchos siguen defendiendo su país y „la Revolución“ y cariñosamente llaman a los Castros con sus nombres („Fidel dice“) – todos quieren un cambio.

Y que sea un cambio mucho mayor y más rápido que los pasos que está dando Raúl Castro. El está introduciendo muchas leyes nuevas mayormente progresivas („Actualización del socialismo“). Entre otras cosas se está intensificando el turismo y hay cierta apertura hacía inversores extranjeros. Además por primera vez está permitido la propiedad privada: casas y apartamentos se pueden vender oficialmente. Otra novedad es la legalización del modelo cuentapropista que les permite a los cubanos fundar sus propias mini-empresas. En la práctica muchas veces faltan modos de financiación u otras estructuras apoyaduras para los nuevos empresarios cubanos.

Raúl Castro también les ha pedido repetidamente a los ciudadanos de hablar abiertamente en el parlamento sobre sus problemas. La gente en la capital están más dispuestos para hablar de problemas „al abierto“.

Sin embargo, en los áreas más rurales aún está gobernando el miedo por represalias. Así también lo experimentó mi hermana cuando le preguntó a una joven en Pinar del Rio „¿Cómo es la vida en Cuba?“. La joven, asustada le pidió que le preguntará algo diferente. Un amigo de la Habana comentó la situación con la siguiente metáfora: „Imagínate que toda la vida te enseñan que tienes que cerrar los botones de tu camisa hasta arriba. Y de repente está permitido dejar abiertos los de más arriba. Hay que acostumbrarse poco a poco a eso.“

Del otro lado hay muchos jóvenes (sobre todo en la Habana) que mencionan sus críticas abiertamente y que me mandaron parodias (videos y canciones) de los Castros que se comparten por Bluetooth o USB. (Sorprendentemente, mucha gente tiene celulares, aunque las llamadas y mensajes son muy costosos).

El cambio tan esperado aún no ha llegado y las fuertes represalias contra activistas de derechos humanos siguen. Muchos de estos „disidentes“ también reciben apoyo monetario en altas sumas desde los EE.UU (hasta 50mil dolares por año*). Este dinero a veces llega a los activistas cubanos mediante fundaciones privadas o instituciones oficiales como US-AID. Estos últimos también tienen sus propios intereses en cuanto a Cuba. Muchas veces estos intereses estadounidenses tampoco concuerdan con derecho internacional.

Durante mi estadía allá el bloqueo estadounidense fue declarado ilegal por la asamblea general de la ONU por 21° vez con 188 de 193 votos.

Considerando que los EE.UU tiene con China unas relaciones económicas y financieras (muchos de sus acreedores son chinos) muy cercanas, parece bastante hipócrita mantener el bloqueo por razones políticas o ideológicas.

La persistencia del bloqueo a su vez se debe en grandes medidas o cuestiones internas de la política estadounidense. El grupo de los cubanos exiliados tiene mucha influencia y Obama ha obtenido muchos votos por parte de ellos.

Muchos de los cubanos ricos desde los diferentes regímenes militares perdieron la mayoría de sus pertenencias con „la Revolución“: con la reforma agraria se abolió el modelo del latifundio privado.

Así me contó la psicóloga con la que conversaba esperando al tren en Santa Clara de la historia de su familia: con „la Revolución“ la familia de su padre llegó a perder la mayoría de sus propiedades de tierra, fincas y casas. Les dejaron una finca y una parte de la tierra que podían (debían) seguir trabajando. Por el otro lado la familia de su madre había ganado mucho. Antes de „la Revolución“ la abuela viuda había tenido grandes dificultades de alimentar a sus hijos y solo había un cuarto para toda la familia. Con el cambio del sistema ella obtuvo una casa, un trabajo que le pagaba suficiente y con la educación gratuita también tuvo esperanza para sus hijos.

*Información obtenida de una entrevista con uno de los activistas en el documental „Looking for Fidel“

La frase que más había escuchado anteriormente en conversaciones sobre Cuba fue „Nadie tiene mucho, pero tampoco nadie tiene nada.“ Esta observación resultó ser muy lejos de la realidad cubana.

Como ya lo mencioné más arriba sí hay gente que tiene mucha plata y privilegios y también hay gente muy pobre o hasta desamparada – aunque veo más gente desamparada en Berlín que allá.

Los salarios son extremamente bajos. El promedio iguala unos 15 euros – al mes. Igual hay que considerar que con este sueldo hay que financiar mucho menos que en otros países – en la teoría el alquiler, educación, salud y comida ya son pagados por el estado. Tampoco hay que olvidar el gran número de ofertas culturales a las que se subvenciona mucho y que son gratuitos o muy baratos para los cubanos.

Sin embargo, el tipo de la vivienda es muy arbitrario. Según lo entendí hasta hace poco (desde que es permitido comprar y vender apartamentos) uno solo podía obtener apartamentos o casas según los distribuía el estado o heredándolos. Si uno tiene mala suerte, le tocará vivir en una casa decaída en un apartamento pequeño sin ventanas o ventilación.

Las „libretas“ de las raciones de alimentos que le corresponden a cada ciudadano supuestamente facilitan ciertas raciones diarias – pero no son para nada suficientes para comer lo suficiente. El resto de los alimentos hay que conseguirlo en mercado semi-legales y a cuenta propia. De todas maneras es una gran ventaja tener acceso a la moneda de divisas (CUC).

Del otro lado hay sorprendentemente mucha carne, incluso en restaurantes donde la comida es barata y donde se paga con pesos cubanos (y no con divisas). En los supermercados donde se paga en CUC („shopin“) se consigue de todo en una variedad que me sorprendió al principio. Igual no se puede comparar con la oferta de un supermercado alemán. Y es que solo se puede vender lo que un cubano ingenioso con cédula extranjera llegó a importar (según lo tengo entendido). Por eso, la variedad de las ofertas varia mucho entre las provincias y tiendas.

El amor que existe hacía los EE.UU es aún menos que en otros países.

Dudo mucho que eso se deba meramente a la influencia de la propaganda constante. Muchas veces escuché las frases „Queremos cambios, pero no queremos gringos acá“ o „Queremos cambio, pero manteniendo las ventajas del sistema y jamás caer atrás al capitalismo“.

De hecho he llegado a conocer una sociedad muy culta, consciente e interesada en las pequeñas y grandes preguntas de la vida. Sobre todo una sociedad que no se mostró subordinada hacía nosotros los turistas extranjeros (como en otros países con mucho turismo), sino una sociedad muy segura de sí misma.

Otra cosa que observé fue la actitud solidaria y confiada entre la gente (incluso hacía mi). Creo que eso también se debe a que la taza de criminalidad es extremamente baja en comparación con otros países americanos e incluso europeos (que a su vez también es producto de la vigilancia densa de parte de las autoridades y los vecinos que espían entre sí).

En el resto de América Latina la desconfianza hacía el otro es casi tan alto como hacía los políticos (vgl. Latinobarometro). En Cuba, a pesar de la frustraciones con las frases socialistas sobre solidaridad, pude observar un nivel muy alto de sentido común. Mucha gente se ayudaba mutuamente sin esperar algo en cambio.

La actitud de la sociedad y la política hacía las „minorías“/desventejad@s como mujeres, negr@s y homosexuales también la percibí bastante progresista. Sin embargo, en teoría está mucho más avanzado que en la vida real, donde muchas veces siguen las desventajas, prejuicios etc.

En conclusión yo experimenté muy intensamente como supuestas verdades y valores fueron cuestionados y que hay una verdadera alternativa de organizar y vivir la vida. Ojalá que pronto se encuentre una manera para que Cuba se pueda abrir según las necesidades reales de su gente – sin perder los logros positivos de „la Revolución“.

PD: ¡Fidel Castro está vivo! Y eso no lo digo por las fotos publicadas recientemente en el periódico del partido (que bien podrían ser modificadas por photoshop), sino porque un amigo mio vive muy cerca de la casa de Fidel y lo vio hace algunas semanas. Iba alegramente con sus guardaespaldas haciendo ejercicio en el vecindario.

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