Lo mejor de TAXI

Best of TAXI

 

Como ya lo había prometido, acá viene un pequeño resumen de los encuentros más curiosos que he vivido en diferentes taxis durante este viaje. Y el próximo artículo también ya está casi listo!

En Cuba encontramos a un conocido de un conocido quien nos podía llevar al aeropuerto más barato. Una vez los policias estacionados en frente del aeropuerto habían sido notificados de alguien que nos vio, porque para llevar turistas hay que tener – como para tantas otras cosas – un permiso especial. Así nos detuvieron y el chofer tenía que bajar y mostrar sus papeles y licencia. En la cara del policia cubano ya se notaba la alegria malsana de poder castigar al „taxista falso“. El conductor preservó la muestra de su cedula hasta el fin – es que tiene pasaporte español desde hace varios años. Así las relaciones de poder cambiaron de una vez en el momento que el policia vio el pasaporte extranjero. Como (ya) no era cubano oficialmente, el policia no le podía hacer nada. Y es que paradógicamente uno como extranjero en Cuba en muchos aspectos uno tiene muchos más derechos y libertades que los nacionales y hasta los mismos policias. Cuando finalmente nos fuimos, el chofer soltó la risa que había aguantado y se siguió divirtiendo un buen rato por las caras decepcionadas de los oficiales.

La mayoría de los demás viajes en taxi iba sola en los „peso taxis“ – limosinas muy antiguas con 6 a 9 asientos y una clientela muy diversa. En cada viaje había que averiguar nuevamente si las puertas se podían abrir desde adentro o solo desde afuera y en donde estará la manija.

Más curiosos aun eran los coches de caballo en Santa Clara, en cuyas bancas incomodas a veces eramos hasta 10 personas más equipaje. Además, eschuché muchos de los locales criticando a los cocheros porque algunos se emborrachaban frecuentemente y maltrataban a los caballos. Incluso una vez vimos como un cochero ajeno le pegaba adicionalmente o un caballo que se estaba desequilibrando. Ya era bastante tarde en el día y el caballo se veía gastado, el coche lleno de pasajeros e iba escalando una pequeña subida cuando lo vino a pegar el otro cochero. Mi amigo con la moto también me contó que una vez había visto como uno de los caballos había colapsado en frente de el y que el cochero le iba pegando y pateando para que se levante otra vez. Según me relataron, estos cocheros tienen un „nivel cultural bajo“, como dicen en Cuba. (Esta expresión que semanticamente difiere bastante de „pobre“ o „clase baja“ obviamente se origina de que en Cuba todos están relativamente iguales economicamente y que entonces la diferenciación debe ser otra. Por la competencia barata de los coches de caballos casi no había carro taxis en Santa Clara y los poco que habían eran más caros que en la Habana.

En México la Evita y yo les deseabamos felices fiestas y los animabamos para contarnos sobre las comidas navideñas con toda la familia, que muchas veces duraban varios dias y muchos platos.

DSC_0972_cortado

Acá en Colombia casi solo ando en bus o en carros privados. Cuando si ando en taxi he tenido conversaciones muy divertidos con los taxistas que me contaban de clientes borrachos, dramas romanticos y demás historias que vivieron en sus viajes.

Donde más ando en taxi es en Panamá, sobre todo porque es bastante barato y relativamente seguro. Hubieron dos viejes en la capital que recuerdo más que otros.

Durante un trayecto hacía el apartamento de mi hermana panameña Vanessa, la conversación iba de corrupción en la contratación para el nuevo sistema monopolizado de buses o la construcción de nuevas autopistas urbanas. También hablamos de corrupción en general y en Panamá en especial. En realidad casi todas las conversaciones en los taxis terminaron en ese tema porque la respuesta a la pregunta inevitable sobre mi conexión a Panamá incluía también que había hecho mi tesis de maestria sobre corrupción en Panamá.

Al escuchar esto, muchos taxistas se soltaban y opinaban fuertemente sobre los problemas politicos y sociales del país. Con el taxista mencionado arriba la conversación llego al tema de la desigualdad creciente en Panamá. Ahí fue donde empezo a emocionarse aun más y me dijo que solo hay pobres que quieren ser pobres. No quería saber nada de condiciones iniciales de desigualdad o la responsabilidad del estado de compensarlas de la mejor manera posible. Dijo que el mismo venía de un barrio malo y que aun así había logrado graduarse y ahora es psicólogo – aunque no ha sido facil. Sin embargo, me quedé con la pregunta porque seguía manejando taxi, pero no quise preguntarle.

Justo en ese momento también llegamos al rascacielos con el apartamento de Vanessa. Este se encuentra en medio de un barrio que solía ser de mala fama, pero ahora está tan gentrificado que facilmente se olvida. Solo de vez en cuando se ve una de las casas humildes entre los rascacielos nuevos. Directo al lado del edificio queda la afamada „mansión“. Desde que el artista de Dancehall Dangerman, quien fue baleado en el 2008 (QEPD), había cantado sobre sus inicios como vendedor de drogas en dicha mansión en uno de sus éxitos más grandes, la „mansión“ a muchos les suena. Hasta el día de hoy hay bastante venta de drogas en el área según el taxista. Para los vecinos eso tiene la ventaja que no hay mucha criminalidad en la calle porque los vendedores quieren que sus clientes puedan llegar seguros.

Otro viaje en taxi que se me quedó grabado en la mente también llegó a su momento crucial cuando empezamos a hablar de corrupción. Ahí el taxista me empezó a contar sobre un incidente que había sucedido en su finca ubicada en el interior. A el y otros locales les habían robado unas 40 vacas dentro de pocos meses. Supuestamente todos sabían que era el responsable pero la denuncia ante las autoridades quedó sin consecuencias porque el oficial era amigo del victimario. Así me taxista amable decidió hacerse cargo de la situación por si solo.

Lo que siguió fue algo asi: „Yo en realidad no soy ningún mafioso, créeme, pero es que los de acá de la capital somos un poco más malos.“ Yo creo en Diós y todo, de verdad, pero con esta situación no puedo me puedo permitir que alguien quede impune y tal vez lo vuelva a hacer el próximo año. Yo lo siento mucho, pero no me queda otra que eliminarlo.“

Yo me quedé algunos segundos procesando y dudando si lo había entendido en cuanto a la parte de „eliminar“. En este momento el siguió como para calmarme que no lo iba a hacer el mismo sino su sobrino que ya había hecho cosas así en otras ocasiones. En los minutos que nos quedaban hasta mi destino final, intenté (no muy exitosamente) de convencerle con una tanda de argumentos de no seguir en esta operación suya. Hasta saqué el argumento sobre el último juicio! En fin, el señor estaba visiblemente avergonzado que me lo había contado así como si nada y se disculpó varias veces por haberme molestado con este cuento. Me quedé unos momentos más con él después de pagar el pasaje para desearle que encuentre otra opción para resolver su problema. A lo mejor nunca voy a saber si mis esfuerzos han sido exitosos. Sin embargo, no tengo grandes esperanzas.

La madre de la familia donde comímos en México para año nuevo nos había contado un relato similar: Ella iba en el carro con un taxista que estaba a punto de matar a un peatón que había cruzado la calle con luz roja. Solo con mucho esfuerzo mental y hasta físico ella pudo impedir que lo matára – el taxista ya tenía la pistola en la mano y estaba muy dispuesto a disparar.

Crazy Shit! Afortunadamente estos casos siguen siendo la excepción, no la regla!

Panama City
Panama City
Advertisements

Kommentieren

Trage deine Daten unten ein oder klicke ein Icon um dich einzuloggen:

WordPress.com-Logo

Du kommentierst mit Deinem WordPress.com-Konto. Abmelden / Ändern )

Twitter-Bild

Du kommentierst mit Deinem Twitter-Konto. Abmelden / Ändern )

Facebook-Foto

Du kommentierst mit Deinem Facebook-Konto. Abmelden / Ändern )

Google+ Foto

Du kommentierst mit Deinem Google+-Konto. Abmelden / Ändern )

Verbinde mit %s