Visitando el pais de los contrastes y las maravillas (2)

Aun llevando mucho tiempo de no publicar nada aquí, este blog me seguía dando vueltas en la cabeza. Por eso viene aquí la continuación de mi gran cuaderno de viaje:
Estamos en el año 2013 y en una gran reunión familiar transatlántica. Todos nos encontramos en México para Semana Santa, llegando desde Europa y Colombia.

Al principio viajaba con mis padres y una de mis hermanas en la provincia Michoacan. Aunque la situación se ha puesto mucho más serio desde entonces, para este tiempo ya se sentía algo de los choques entre crimen organizado, los (otros) ciudadanos y las fuerzas del estado. Sin embargo, nosotros de turistas no presenciamos casi nada de esto. Sin embargo, la policía estaba muy presente y muy armada y los hoteles contaban con pocas reservas.

Casi todos los días salíamos de paseo desde la casa de nuestra amiga Chantal en Zamora. Ella es profesora de antropología en la facultad local y sabía guiarnos con mucho conocimiento.

Así escalamos un volcán extinto, visitamos muchos pueblos indígenas y pasamos por muchas montañas fascinantes.

En el camino a México DF nuestro viaje culminó – literalmente – al escalar una montaña de 4000 metros. Allá pudimos ser testigos del espectáculo causado por millones de mariposas monarcas!

Desde Zamora nos fuimos hasta una altura de 2600 m por un paisaje lleno de montañas y cráteres de volcanes. Desde esta altura escalamos un volcán extinto, que había tenido una última erupción unos 5o años antes. Por eso, la capilla en su cima tanto como el paisaje alrededor estaba cubierto de lava y rocalla. Este escenario tenía un encanto muy propio, y bastante mórbido (incrementado tal vez más por los cuervos presentes en los edificios abandonados).

Algunos decidimos emprender la escala en caballo. Lamentablemente nos presentaron con unos caballos tan gastados que me arrepentí muy pronto. Parecía que tenían dueños diferentes cada uno. El mio aparentaba ser de los borrachos „tiempo completo“, quien veía esta criatura como mera fuente de ingresos y no se molestaba con una alimentación suficiente.

De todas maneras pasamos una mañana emocionante con vistas increíbles. Antes de escalar la última parte hasta la capilla a pie, dejamos los caballos a descansar al lado de un restaurante. Alla había tortillas (preparadas en vivo en horno de leña) con diferentes rellenos como carne, champiñones y tomates. El ambiente aparentaba muy autentico, hasta con „vaqueros“ que tomaban cerveza descansando debajo de un palo.

Después de eso, viajamos a varios pueblos mayormente poblados por indígenas. Fue interesante observar como casas humildes de madera y piedras variaban con antenas parabólicas y camionetas nuevas. Según Chantal, estas últimas son de gente que ha vuelto desde un trabajo en los EE.UU o cuyas familiares les mandan plata desde allá. Así las estructuras en los pueblos van cambiando.

También interesante fue el hecho de que muchas veces hay dos iglesias por pueblo. Una esta diseñada de un modo tradicionalmente católico, con mucho oro (o pintura de oro) y figuras de María. La otra se orienta más en tradiciones indígenas y no sigue las católicas tan rígidamente. Así se están mezclando interpretaciones diferentes de la religión (Homi Bhabha manda saludos!). De hecho, cuando visitamos una catedral en Morelia, llena de oro y adornamientos clasicistas, encontramos unos cuadros muy perturbantes. En ellos, los españoles (y la iglesia) fueron mostrados como los redentores de los indígenas – con unas imágenes que mostraban poco respeto hacia otras religiones o estilos de vida.


En uno de los pueblos encontré mucho streetart político en los muros del centro del pueblo. En México, mundialmente único por sus comunidades autónomas de los Zapatistas en Chiapas, siempre hallé mucha conciencia en cuanto a la propia identidad y el ejercicio del poder. En general me parecía que la „identidad“ mexicana se orientaba mucho más en autonomía que en otros países latinoamericanos: Muchos lugares llevan nombres indigenas y la frase „cuando llegaron los españoles“ se escuchaba frecuentemente. (Ahora, como eso se traduce a la posición de los indigenas dentro de la sociedad actual, es otro asunto todavía.)

Camino al DF nos fuimos a escalar otra montaña de 4000 metros. En su cima se pueden observar millones de mariposas monarcas que vienen desde Canada y los EE.UU. En la reserva fuimos acompañados por varios guías que prestaron mucha atención a que nadie se desvíe de las sendas oficiales ni que haya mucha bulla para no disturbar a las mariposas. Sin embargo, llegan cada año menos de ellas. Les dejo con unas imágenes de este maravilloso fenómeno:

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